Había una vez un hombre que todos los días estaba feliz cuando salía a la calle. Siempre transmitía tanta felicidad que incluso un día se pidió en un restaurante una hamburguesa para llevar y le invitaron. Como no podía parar de reírse, no podía comérsela y pensó en relajar un poco la mandíbula y descansar los músculos de la cara.Mientras estaba comiendo la hamburguesa por la calle la gente que pasaba a su lado se ponía también feliz. Cuando vio a todo el mundo feliz, de tanta felicidad, ocurrió algo inesperado:¡se convirtió en un emoticono sonriente! El problema es que todo el mundo siempre pensaba que era feliz, pero por dentro se sentía a veces triste porque se cansaba de estar siempre con la sonrisa puesta en la cara ya que algunas veces tenía problemas y nadie le ayudaba al verlo tan contento.
🙂 Este cuento ha sido creado por y para niños/as.
Escúchanos en nuestro canal de SPOTIFY Portada creada por Nayara, Sofía, Adrián, Roi y Kayla. (CEIP San Benito)
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